
Toda mujer tiene derecho a crear desde el gozo.
El camino de la Diosa es un retorno al sendero del placer.
El Patriarcado ha instaurado un sistema de creencias donde los logros deben ser consecuencias de grandes esfuerzos y pesadas cargas que devienen de ideas religiosas relacionadas con el pecado, el castigo, el sacrificio ( en el sentido erróneo de renuncia)
Logros incompletos que se alcanzan luego de un extenuante camino de sufrimientos, agobios y renuncias.
Las mujeres de la Diosa retomamos el sendero de la alegría.
La alegría de crear desde el disfrute.
La alegría de crear desde nuestra verdadera esencia, lejos del concepto de pecado; cerca del pulso de la Vida.
Nosotras revindicamos la palabra sacrificio. La vestimos de femenino sagrado, y afirmamos su original significado:
La palabra sacrificio viene del latín sacrum facere, que significa “hacer algo sagrado mediante un acto o acción sagrada”, “ofrecer una cosa a la Divinidad, haciéndola así sagrada, es decir, consagrándola”, “santificar algo o hacerlo sagrado”.
Una mujer que camina el sendero de la espiritualidad femenina, consagra cada acto de su vida cotidiana a la Divinidad Inmanente.
Todos los actos de amor y placer son rituales de conexión con la Diosa.
El camino de la Diosa es un retorno al sendero del placer.
El Patriarcado ha instaurado un sistema de creencias donde los logros deben ser consecuencias de grandes esfuerzos y pesadas cargas que devienen de ideas religiosas relacionadas con el pecado, el castigo, el sacrificio ( en el sentido erróneo de renuncia)
Logros incompletos que se alcanzan luego de un extenuante camino de sufrimientos, agobios y renuncias.
Las mujeres de la Diosa retomamos el sendero de la alegría.
La alegría de crear desde el disfrute.
La alegría de crear desde nuestra verdadera esencia, lejos del concepto de pecado; cerca del pulso de la Vida.
Nosotras revindicamos la palabra sacrificio. La vestimos de femenino sagrado, y afirmamos su original significado:
La palabra sacrificio viene del latín sacrum facere, que significa “hacer algo sagrado mediante un acto o acción sagrada”, “ofrecer una cosa a la Divinidad, haciéndola así sagrada, es decir, consagrándola”, “santificar algo o hacerlo sagrado”.
Una mujer que camina el sendero de la espiritualidad femenina, consagra cada acto de su vida cotidiana a la Divinidad Inmanente.
Todos los actos de amor y placer son rituales de conexión con la Diosa.
(Extractos del Libro El Oráculo de la Mujer Sagrada, de Mónica Glusman © 2006-2009. Contenido protegido por la ley de derecho de autor. Toda reproducción parcial o total sin expresa autorización genera Karma.)
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